martes, 10 de septiembre de 2013

4 microcuentos de Juan Carlos Vecchi

Imagen de Juan Carlos Vechi 4 microcuentos
Juan Carlos Vecchi (Olavarría, Buenos Aires, 1957) es escritor, corrector de estilos literarios, asesor técnico literario, coach literario y tiene un largo historial como coordinador de talleres presenciales y virtuales. Actualmente coordina el taller de creación literaria "LA FÁBRICA DEL ESCRIBA".
Ha publicado Latidos (aforismos y poemas), Amanecer Blanco (poemas) y Diario de a bordo (relatos, crónicas y cuentos), libro que fue candidato a recibir Faja de Honor de la SADE.
Los microcuentos que aquí te presentamos son inéditos, © 2013, Juan Carlos Vecchi.
(Más información sobre Juan Carlos Vecchi, al final del post.)


Quiromancia


Con sus ojos seriamente redondos, la mujer leyó la mano temblorosa de Zacarías y predijo con voz de sótano clausurado:
—No se me entusiasme en programar mucha cosa para la semana que viene, Zacarías.
Zacarías desprendió como pudo I la mirada de ojos redondos de sus manos y al toque, como pudo II, despegó sus asustadas manos de las manos firmes de la vidente.
Zacarías no dijo nada; como pudo III se levantó de la silla y desapareció de la extraña habitación como laucha por tirante.
Para el domingo de la semana siguiente, Zacarías seguía vivito y coleando, e incluso sabiendo por qué la médium le había recomendado aquello de no programar nada para esa semana, ya que no encontraba la agenda personal por ningún lado.


Attenzione a che porta


En la casa de la familia Domiciano siempre se dijo que esa puerta nunca debería abrirse porque del otro lado la muerte está sentada y espera.
Eso fue lo que dijo el anterior propietario, Don Duilio Moretti, sin quitar los ojos abreviados de la puerta prohibida, momentos antes de cerrar el trato con la familia Domiciano, a efectos de evitar un futuro cargo de conciencia si bien el precio de la venta era similar al de Uganda (subasta del año 1755).
Durante muchos años nadie abrió aquella puerta aunque más de uno se comió las uñas de las manos y pies, e incluso, las uñas largas enganchadas en las cuerditas de su charango bonsái, el tío artista, de nombre Antolín Domiciano.
Todo esto a modo de “puro blablablá” porque la historia comienza una noche del año 1898, cuando —y cuando no— uno de los abuelos (al que le amputaron ambos brazos porque era insoportable su manía de abrazar a todo aquel que se le arrimara) no aguantó más el secreto que la puerta señalada escondía y abrió la puerta de un patadón.
—¡Achalay! —eso fue lo que se escuchó cuando la famélica oscuridad devoró de una sola mordida su encorvada y anciana figura. Luego, un silencio de la santa madre sopló la última letra del senil grito, y al siguiente luego, un viento del tipo “portero de edificio de 16 pisos sin ascensor”, cerró violentamente la puerta.
Nunca de los jamases salió de la habitación el abuelo Belisario y por esa trágica circunstancia, la dolida familia Domiciano, a la mañana siguiente, se vio obligada a enterrar, previo velorio sin percepción sensorial, interpretación mental y constelación emocional, a un tal Hedilberto Usre.


Ochenta y ocho


Ayer fue el cumpleaños número ochenta y ocho de Greco Bola.
A cinco minutos de la visita de otra medianoche perfecta, sonó el teléfono por primera vez en el día.
Ring. Ring. ¿Ri…?
El todavía cumpleañero, hambriento de voz alguna, levantó el tubo del teléfono.
—Hola. Sí. ¿Que quién? ¡Ah, no no… entonces número equivocado!
Greco cuelga el tubo. Mira la puerta del baño y calcula la distancia (se le hace más lejana que la sucursal de China en Urano). Su pierna derecha decide dar el primer paso, pero es entonces cuando sucede el fatal sincronismo cenestésico: corrida de toros friolentos por la espalda, nudo sin corbata en la garganta, encogimiento en el corazón (sin amor a la vista ni balcón con Julieta en camiseta de frisa), y el hervor de sangre necesario para darle ese mortal “toquecito final” al puchero interno de Greco.
Luego son los ojos de Greco que se abren redondos como si enfocaran once millones de dólares sobre la cama y, en el siguiente luego, es Greco quien cae sobre el suelo como mimo que ha recibido once balazos en la frente (un balazo por cada millón de dólares).
Pero qué manga de porquerías son los verbos de la muerte cuando salen de joda.


Nadie es profeta de su tierra


“Nada más seguro que los clásicos de amor…”
Romántico anónimo

Era muy popular y querido en el pequeño pueblo porque todas las noches caminaba las calles recitando, con un embudo de plástico barato, poemas clásicos de amor.
Una noche de capa baja y faroles rotos decidió compartir con sus vecinos un poema de autoría propia, titulado “El último de los mohicanos no usaba gomina Lord Cheseline”; desde una azotea con vista al cementerio, dos manos anónimas le arrojaron una batería de tractor que le partió la cabeza.
No murió, pero desde entonces respira la humedad de la vida enclaustrado en el sótano de su casa, dedicado a la trágica lectura de la tabla de logaritmos, la tabla de cálculos estequiométricos y la tabla de lavar la ropa, decidido a flagelar alma arrepentida y espíritu santo, amén...

*****

Reseña biográfica de Juan Carlos Vecchi 


(Olavarría, 1957). Es escritor, corrector de estilos literarios, asesor técnico literario, coach literario, coordinador de talleres de creatividad literaria ( LA FÁBRICA DEL ESCRIBA..., 1993/2013), talleres literarios presenciales y virtuales, nivel inicial y avanzado (personalizados y grupales).
Ha publicado "Latidos" (1982, Aforismos y Poemas, edic. independiente, 1000 ejemplares); "Amanecer Blanco" (1985, Poemas, edic. independiente, 1.000 ejemplares); "Diario de a bordo" (1997, relatos, crónicas y cuentos, Editorial Argenta, 5.000 ejemplares).
Ha publicado más de 1.000 textos (poemas, prosas, cuentos y relatos), en blogs y revistas digitales de varios países: Argentina, Uruguay, Colombia, Chile, Perú, Venezuela, Panamá, México, Estados Unidos de América, Canadá, España y Bélgica.
Es co-autor de innumerables antologías provinciales, nacionales e internacionales, también de ediciones cooperativas latinoamericanas; por citar algunas de ellas: “Letras y Voces” (edición 2009, de Editorial NUEVO SER); “LUNARIO” (edición 2008, de Editorial DUNKEN); “DE POESÍA Y NARRATIVA BREVE” (edición 2008, editorial NUEVO SER); “HOMENAJE A DON QUIJOTE” (edición 2006, editorial CEPAN); “HUMOR Y EXPRESIÓN DEL CONO SUR DE AMÉRICA” (edición 2005, editorial DESPEÑADERO).
Ha trabajado como periodista en el diario local El Popular (hasta el año 1982), y como asesor técnico literario y coordinador de talleres literarios para la Secretaría de Cultura del Municipio de Laprida, Provincia de Buenos aires (1998, 1999, 2000 y 2001). También ha dirigido talleres literarios en bibliotecas y otros espacios culturales de su ciudad, zona rural y localidades aledañas (Hinojo, Loma Negra y Sierra Chica).
Ha formado parte de innumerables jurados para concursos de Poesía, Relatos y Cuentos, a nivel local, provincial y nacional.
Fue candidato al premio anual “Faja de honor”, género narrativa, de la S.A.D.E., casa central, en el año 1997 por su libro “Diario de a bordo”.
Se le otorgó el reconocimiento “Al mérito ciudadano”, por decreto del Honorable Consejo Deliberante en el marco de la Sesión Plenaria celebrada el día 14 de noviembre del año 2002, por las innumerables jornadas ad- honorem realizadas en escuelas, bibliotecas y otros espacios culturales y recreativos de Olavarría y la zona (adolescentes y pre- adolescentes).
Reconocido como "El escritor del año", por la MUESTRA LIBROS EN OLAVARRÍA (2011).
Para contactar al autor: Perfil de Facebook | Correo electrónico

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8 comentarios

Claudio Mottura dice:

Una alegría a media noche lo de este valeroso don Juanca Vecchi, que desde hace años alegra mis pequeños momentos de lectura. Un abrazo para este maestro de la vida y las letras! Desde Esperanza, Santa Fe.

Daniel Paredes dice:

Buenas y certeras palabras, Claudio Mottura. Gracias por asomarte y comentar.
¡Saludos!

Juan Carlos Vecchi dice:

“Muchas gracias por tu lindo comentar, mi querido siempre broderus Pietronilo santafecino! Te abrazo con alma y letra Juanca desde estas olavarrías y seguimos compartiendo sin distancias esos momentos, mi compadre, gracias y saludines a tutti el sabalaje Mottura; abrazo largo para vos... “.

”Siempre agradecido con vos, mi amigazo y colega escritor (acá editor), y gracias muchas también por la genial presentación de estos hechos en Juanca, Daniel; jabalí alegría que me publiques en tu blog, junto a los grandes autores de la breve narrativa, gracias y te mando un abrazo grande, para vos y tu linda familia de San Nicolás de los Arroyos.”

Daniel Paredes dice:

Un gustazo, amigo Juanca, contar con tus creaciones que realzan y ponen sonrisas de oreja a oreja en el blog. ¡Fuerte abrazo, y lo mejor para vos y tus proyectos!

Juan Carlos Vecchi dice:

Otro abrazo olavarriense con alma y letra Juanca para vos, compadre Daniel y siempre estarán mis hechos en Juanca a tu disposición, muchas gracias, compañero y colega.

Cuidate mucho y cuidame mucho a esa linda familia tuya, seguimos en contacto, Dany...

Viviana Miquelarena dice:

Juanka!!!! Geniales tus micro ( como siempre nos tenés acostumbrados). !!!

Juan Carlos Vecchi dice:

:) Muchas gracias por contarnos, querida vasca Mique; alegrado quedo y va abrazo hecho en Juanca para vos y aprovecho como buen berberecho otro para nuestro querido amigazo escriba y editor Daniel...

Beatriz Vázquez dice:

Un placer leerte; abrazos siempre en la distancia, Juan Carlos!

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